La hipertensión es el principal factor de riesgo modificable para el desarrollo y la progresión de las enfermedades cardiovasculares (ECV). Aunque el tratamiento para reducir la presión arterial es un pilar fundamental de la prevención cardiovascular, persiste el debate sobre el objetivo óptimo de presión arterial.
En este metanálisis se compararon los efectos del control intensivo (p. ej., <120 o <130 mmHg) frente al control estándar de la presión arterial (generalmente <140 mmHg) sobre los resultados cardiovasculares en pacientes con hipertensión.
Metodología
Se realizó una búsqueda bibliográfica en las bases de datos PubMed, Embase, Web of Science, la Biblioteca Cochrane y ClinicalTrials.gov de estudios relacionados con este tema, publicados hasta mayo de 2025.
Resultados
Se seleccionaron 31 ensayos clínicos aleatorizados con un total de 156 933 participantes, cuya edad osciló entre 36,6 y 83,6 años; la proporción de participantes masculinos varió entre el 34,5 % y el 69,4 %, y la duración del seguimiento fue de entre 1,8 y 19,3 años.
Eventos cardiovasculares mayores (29 estudios)
El control intensivo de la presión arterial se asoció con una reducción significativa del riesgo de eventos cardiovasculares mayores (MACE) en comparación con el control estándar (riesgo relativo [RR]: 0,80; p < 0,001).
El análisis por subgrupos reveló una reducción sistemática del riesgo de MACE en todos los subgrupos, aunque el tamaño del efecto se atenuó entre los pacientes con diabetes.
Infarto de miocardio (19 estudios)
El control intensivo de la presión arterial redujo significativamente el riesgo de infarto de miocardio en comparación con el control estándar (RR: 0,83; p < 0,001).
En el análisis de subgrupos, no se observó una reducción significativa del riesgo en estudios con un tamaño muestral <1000, una proporción de hombres ≥60,0 % o una duración del seguimiento ≥5,0 años.
Ictus (26 estudios)
El control intensivo se asoció con una reducción significativa del riesgo de ictus (RR: 0,76; p < 0,001).
En el análisis de subgrupos, la reducción fue mayor en los estudios con una duración de seguimiento ≥5,0 años.
Mortalidad por cualquier causa (29 estudios)
El control intensivo redujo significativamente el riesgo de mortalidad por cualquier causa (RR: 0,87; p < 0,001).
En el análisis de subgrupos, no se observó ningún beneficio significativo entre los pacientes con diabetes.
Muerte cardíaca (20 estudios)
El control intensivo redujo significativamente el riesgo de muerte cardíaca (RR: 0,79; p < 0,001).
En el análisis de subgrupos, la magnitud de la reducción pareció estar influida por el tamaño de la muestra y el hecho de ser fumador.
Discusión
En este metanálisis, el control intensivo de la presión arterial mejoró significativamente los resultados cardiovasculares y redujo la mortalidad por cualquier causa en comparación con el control estándar.
El análisis reveló una reducción relativa del 20 % de los MACE con un control intensivo, siendo la prevención del ictus la que mostró el mayor beneficio (reducción del riesgo del 24 %). Esto pone de relieve la especial sensibilidad del sistema cerebrovascular a las fluctuaciones de la presión arterial.
Además, la reducción del 13 % de la mortalidad por cualquier causa y la disminución del 21 % de la mortalidad cardíaca validan el valor clínico del control intensivo de la presión arterial, con mejoría tanto de la supervivencia general como de los resultados cardíacos específicos.
Los pacientes con diabetes no mostraron una mejoría significativa de la mortalidad por cualquier causa y experimentaron reducciones menores de los MACE en comparación con las personas no diabéticas. Esto podría atribuirse a mecanismos fisiopatológicos específicos de la diabetes.
Por otra parte, la reducción del riesgo de infarto de miocardio no alcanzó la significación estadística en los subgrupos con mayor proporción de participantes masculinos (≥60 %), periodos de seguimiento más prolongados (≥5 años) o tamaños de muestra más pequeños (<1000 pacientes). Si bien esto podría reflejar que el beneficio incremental del control intensivo se atenúe con el tiempo, también podría estar influido por riesgos concurrentes en las poblaciones de edad avanzada, cambios en los tratamientos concomitantes a lo largo del tiempo o el azar.
Es importante destacar que el beneficio del control intensivo sobre la mortalidad cardíaca se atenuó notablemente en poblaciones con mayor prevalencia de tabaquismo. Esto sugiere que el daño cardiovascular directo inducido por la nicotina puede contrarrestar parcialmente los efectos protectores de la terapia antihipertensiva.
Conclusiones
Este metanálisis proporciona pruebas sólidas de que el control intensivo de la presión arterial reduce significativamente el riesgo cardiovascular, lo que respalda la adopción de objetivos sistólicos más bajos (p. ej., <130 mmHg) en la práctica clínica, al tiempo que subrayan la necesidad de realizar una evaluación individualizada de cada paciente.
Para implementar esta estrategia de manera efectiva es fundamental un seguimiento estrecho, con evaluaciones periódicas de la presión arterial en la consulta, control domiciliario de la presión arterial para evaluar la adherencia y la respuesta, y vigilancia de efectos secundarios, como la hipotensión ortostática y el desequilibrio electrolítico.
ES-EPR-2600003
Fecha de elaboración del material: 4/6/2026
