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Inteligencia artificial, tu nueva aliada en la actividad asistencial

Cuando pensamos en la inteligencia artificial (IA), lo primero que nos viene a la cabeza son esos robots con forma humanoide de las películas de ciencia ficción que, por cierto, nunca acababan demasiado bien. Sin embargo, casi sin darnos cuenta, la IA ya está totalmente integrada en nuestro día a día. Cuando tu coche te avisa de que te estás saliendo del carril, eso es IA. Cuando ves esos enormes robots que fabrican coches en las cadenas de montaje o cuando Netflix® te recomienda una película de acuerdo con tus gustos, todo eso es IA. La IA ya está aquí y ha venido para quedarse. 

¿Qué es la inteligencia artificial? 

La IA es la combinación de algoritmos diseñados con el propósito de crear máquinas que tengan las mismas capacidades del ser humano. Así, podemos contar con máquinas y programas informáticos capaces de aprender y tomar decisiones. 

Ante el acelerado desarrollo tecnológico de los últimos tiempos en numerosos campos, es obvio que la IA también tiene su papel en la actividad médica asistencial. De hecho, la medicina es una de las áreas más prometedoras para la IA. 

¿Cómo puede ayudarte la inteligencia artificial en la práctica clínica? 

Actualmente se están llevando a cabo numerosos estudios para evaluar posibles aplicaciones de la IA en distintas áreas de la práctica clínica con el objetivo final de mejorar la atención sanitaria. Veamos algunas de esas aplicaciones: 

Diagnóstico 

Existen numerosos programas informáticos que te pueden ayudar en el diagnóstico de diversas enfermedades. La IA es una herramienta excelente en el procesamiento de imágenes, lo que hace que el diagnóstico por imagen sea el mayor campo de acción de la IA en el contexto médico. Por tanto, hay varias especialidades médicas que se pueden beneficiar especialmente de esta tecnología, como son la oftalmología, la dermatología, la anatomía patológica y, por supuesto, la radiología, considerada la especialidad en la que la IA tiene más posibilidades. 

Por ejemplo, investigadores de IBM han creado un algoritmo que le hará la competencia a los radiólogos, ya que es capaz de interpretar las mamografías con la misma precisión que ellos y, junto con la información de la historia clínica de las pacientes, predice las que padecerán cáncer de mama. 

Análisis genéticos 

La IA combinada con la información generada por la secuenciación masiva del genoma humano será capaz de detectar mutaciones responsables de ciertas enfermedades, e incluso permitirá desarrollar tratamientos personalizados según el genoma de los pacientes.  

De hecho, la IA ya ha conseguido reducir el tiempo necesario para preparar los tratamientos en el campo de la medicina genómica del cáncer. 

Tratamiento 

Gracias a la capacidad de la IA de procesar grandísimas cantidades de información clínica, puede ayudarte a planificar el tratamiento combinando los datos del paciente que tengas delante con los datos de pacientes anteriores con un perfil similar. Además, la IA también puede predecir los acontecimientos adversos que aparecerán e incluso si tus pacientes seguirán el tratamiento, lo que te ayudará a identificar puntos de mejora en el cumplimiento. 

Cirugía 

Quizá la aplicación de la IA en medicina que más conozcas sean los robots quirúrgicos. Al ser una opción menos invasiva, constituyen la técnica de elección en ciertos tipos de cirugía. 

Seguimiento y monitorización 

Se están desarrollando numerosos asistentes robóticos cuyas funciones principales son comunicarse y acompañar a los pacientes. Se mueven, escuchan, miran y hablan. Algunos incluso pueden detectar cómo nos sentimos, mediante el reconocimiento facial. 

Aunque su nombre te pueda inducir a error, Pillo es un robot que se encarga de recordarle a los pacientes qué medicinas deben tomar y cuándo, y los avisa (o se chiva a un familiar) de posibles olvidos. Viene a ser la versión robótica del habitual organizador de pastillas. 

Prevención 

Ya existen algoritmos para el diagnóstico precoz de enfermedades que parten del análisis de la información de la historia clínica, estudios de imagen, electrocardiogramas, etc. 

Curiosamente, hay estudios en curso sobre el diagnóstico precoz de trastornos mentales que parten del análisis de los datos publicados en redes sociales por los (futuros) pacientes. 

Peligros de la inteligencia artificial 

Desde el punto de vista ético, la IA es uno de los temas más controvertidos de los últimos años. Los algoritmos están programados por humanos, por lo que podrían contener errores que podrían resultar fatales. Es necesario que medicina, tecnología y ética vayan de la mano. 

Dicho esto, ¡no tengas miedo al futuro! La IA nunca sustituirá a los médicos, sino que os ayudará a descargaros de trabajo. Pero aún queda camino por recorrer. Los algoritmos están hambrientos de datos y, cuanta más información tengan, más aprenderán y mejor funcionarán. 

Referencias